¡Llega la Revolución Maternal! ¡Y la vamos a hacer Nosotras!

Jesusa Ricoy nos anima a unirnos en la Revolución Maternal!!! Puedes hacerte fan en Facebook, o enviarle un email de apoyo…

Viva la Revolución!! ;)

http://jesusaricoy.blogspot.com/2010/10/manifiesto.html

MANIFIESTO PARA LA REVOLUCIÓN MATERNAL
Dedicado a todas las madres, a las comadronas, a los profesionales de las maternidades, a las mujeres, a nuestros hijos, pero sobre todo a madres reales que día a día escriben, hablan y organizan eventos desde la maternidad que les ha hecho saber que son capaces de parir mundos. Pero dedicado en especial a Nohemi, Ileana y Ana Isabel y a mis doulas Isabel y Nuria.

No pedimos disculpas ni pedimos permiso, de hecho no pedimos absolutamente nada.

Establecemos aquí y ahora que:

Nuestro cuerpo es nuestro y no un escaparate, ni un invento, ni una moda de otros.

Nuestro embarazo es nuestro y es un periodo en la mayor parte de las veces de salud y felicidad y no un continuo desasosiego.

Nuestro parto es nuestro y es un momento sagrado y de transición que requiere el más absoluto respeto. No se nos maneja, ni dirige, ni se nos interviene a no ser que sea absolutamente necesario, por comadronas que entienden y se han informado sobre esta necesidad.

Nuestra leche es nuestra, es irremplazable no entiende de intereses económicos, es nuestra historia, nuestro arte, nuestra cultura, nuestro vínculo y nuestra supervivencia.

Nuestros hijos son nuestros y no del Estado. Las decisiones en torno a su crianza y educación deben estar libres de presiones politicas, económicas o sociales.

Nuestro futuro es nuestro y la mujer para poder ser libre debe también serlo como madre, si el feminismo que nos trajo hasta aquí se dejó un trozo de nosotras en el camino no estamos en ningún sitio, no existimos.

Somos mujeres como colectivo, como hermanas, como tribu y no podemos perdernos por el camino.

Desde el útero, desde las entrañas y con el bebé en el brazo exigimos:

* Acabar con la promoción de falsos estereotipos de belleza, inventados por las industrias de la moda y de la pornografía y generados por ordenador .
* La integración social de la maternidad.
* La normalización del pecho como fuente de alimento de nuestra especie y contacto físico necesario para la madre y el bebé. Que la leche artificial se dé unicamente bajo prescripción facultativa.
* Que las madres puedan disfrutar de su maternidad y amamantamiento sin presiones económicas, políticas o sociales
* Que la mujer dé a luz en libertad y sin presiones externas, es decir, en su casa o en el hospital, y en sus propios términos siendo informada de sus opciones.
* Nadie puede tocar y mucho menos alimentar a nuestros bebés sin permiso y nadie puede interferir en nuestro espacio o tiempo para estar con nuestros bebés.
* Que la crianza y educación de nuestros hijos sea una prioridad social, re-evaluada y entendida desde el punto de vista fisiológico y respetando siempre las necesidades emocionales de los niños.
* Que los bebés y los niños sean amados y respetados socialmente, cualquier publicidad, publicación o similar que implique que el niño es un estorbo social es denigrante.
* Que la promoción y utilización de guarderías y centros en los que dejar a bebés menores de dos años se regularice teniendo en cuenta las necesidades fisiológicas y alimenticias del bebé recomendadas por la OMS y otros organismos similares, si para ello hay que alargar la baja maternal que así sea.
* Que la familia sea respetada y apoyada como lo que es, la base social que genera el futuro.

Para manifestar tu adhesión al manifiesto puedes enviar un email con tu nombre completo a rompiendoaguas@gmail.com indicando MANIFIESTO en el titulo. Gracias!
O nos podeís encontrar en Facebook

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Úteros en las redes sociales

Queridas, sólo quería avisaros de que Úteros vuelve a Twitter después de una larga temporada sin usarlo. https://twitter.com/UterosGuerrilla

Por ahora Facebook sigue siendo mi favorito porque es el único que soporta mi verborrea y que muestra lo que cuelgo directamente. :)

¡Nos vemos!

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Doulas, velocidad y tocino.

Llevaba yo tiempo queriendo escribir sobre la figura de la doula desde mi punto de vista y justo salta una polémica en Por un Parto Respetado en Facebook a raíz de la Semana de la Doula. Los comentarios de ciertas matronas me han parecido tan rencorosos y tan a la defensiva que me he planteado la posibilidad de no escribir, porque no me apetece nada convencer a nadie. Lo que más me chocó es que muchas afirman que no son necesarias las doulas. Eso es como decir que las ópticas no son necesarias porque tú no llevas gafas. Todo va sobre necesidades. Al final he decidido que yo tengo algo que decir y que además no pretende ser la verdad, sino sólo mi punto de vista. Sólo espero que todas entendamos que aunque no lleves gafas, quizá quieras unas de sol mañana…

Para acompañar mi divagación os copio fragmentos de una carta de una doula a una matrona. La carta es real, of course.

Todas hemos visto bonitas fotos y dibujos de una madre con su barriguita de embarazada y una mujer que con gesto cálido la acompaña. Suelen ir acompañadas de frases emotivas, que hablan de amor, de acompañamiento, de camino hacia la maternidad, pero nunca parecen definir del todo lo que es eso de la doula.descarga

Venga, ¿qué es una doula?  

Pues una mujer, muchas veces madre, que se dedica de forma profesional a acompañar a las mujeres durante el embarazo, parto y puerperio, ofreciendo servicios que vamos a ir definiendo en las siguientes secciones.

¿Por qué una doula? 

En las formaciones de doula suele surgir el concepto de que es una profesión que debería desaparecer. La doula cubre huecos que la sociedad actual  y el sistema sanitario están dejando al descubierto en detrimento de la mujer y la familia durante el embarazo, parto y puerperio. No es una nueva necesidad, son las mismas necesidades de siempre, que se encuentran en ciertos casos muy desatendidas. Es decir, la doula pretende cubrir necesidades que el entorno no cubre y que en ocasiones la matrona tampoco. Una doula no quiere quitarle funciones a la matrona ¡qué tontería!: hace de enlace humano para carencias que provienen de muchos factores. Uno de ellos, sí, es el sanitario. Pero no olvidemos el otro: el entorno social, las referencias positivas, la cercanía de otra mujer.

bebé panda necesita cuidados extra

El núcleo familiar se dispersa y la vida en comunidad se ha vuelto mucho más impersonal que antes. Algunos apenas conocemos a nuestros vecinos. Ya no se ven partos, se ven pocas madres dando teta, y nos está empezando a pasar como a ciertos animales del zoo… que no saben criar porque no tienen referencias de las que aprender. La parte instintiva sigue ahí pero todo el aprendizaje y el apoyo que ofrece una comunidad de madres ha desaparecido, creando lagunas e inseguridades en las madres.

El embarazo parece monopolizado por el sistema de salud, que lamentablemente en muchas ocasiones, ya sea por la organización, ya sea por la suerte que tengas con el profesional/centro que te toca, no puede ofrecer el apoyo constante, incondicional y cálido que una mujer necesita. Además, muchos profesionales de la salud no aceptan otra forma de entender el embarazo, parto y crianza que no sea la que se promueve en sus centros, por lo que la información que proporcionan es frecuentemente muy parcial. El apoyo a la embarazada no es decirle cuánto pesa y hacerle análisis. Ni prepararla para un parto estándard. Lo primero es un seguimiento médico, lo segundo es una producción de partos en cadena.consulta médica

Una buena matrona sabe que la madre tiene muchas dudas, muchos miedos, anhelos y mucho, mucho desconocimiento. Pero ¿cuándo se le ofrece, y en qué horario, este servicio que en realidad debería cubrir en parte la matrona y en parte la comunidad que rodea a la madre y familia? Una buena matrona sabe también que formas de parir saludables hay mil, y que el esquema potro-ginecólogo-procedimientos médicos es sólo uno de tantos. Para las madres que se sienten apoyadas e informadas desde su entorno y desde el sistema de salud, enhorabuena, y no olvidéis apoyar positivamente a las demás madres para mantener esa red de apoyo. Para todas aquellas que sentimos esa falta que he descrito, están las doulas.

<<Seguro que conoces lo bien que funciona la doula en otros países, siempre en beneficio de todos, incluidos los profesionales de la salud; todas esas cifras que hablan de partos más rápidos,  menos intervenciones, mayor implantación de la lactancia, mayor satisfacción de la madre… Sólo te aseguro que para mí una doula nunca jamás puede interferir con una matrona, si eso es algo que dudes. Son necesidades diferentes. Simplemente pretende sustituir el tejido social que ha desaparecido en esta época de vivir lejos de la familia, no conocer a las vecinas, no tener lugares de encuentro habituales con otras madres, por la industrialización del parto y la soledad del paciente ante el profesional, que hace lo que puede, pero debido a al masificación no puede dar un trato personal de verdad, como en una pequeña comunidad, vamos. Para mí la doula sólo complementa lo sanitario con el lado humano, el ayudar a buscar información de todos los ”colores”, el apoyo emocional siempre desde una neutralidad y una apertura total a lo que la madre desee. Lo que debería ser normal, y debería suceder con naturalidad por el boca-boca, y a través de los profesionales de la salud. Pero no sucede.>>

¿Cuándo una doula? 

Otro montón de confusiones sobre este tema es el momento en que aparece una doula en la vida de una mujer. Se suele creer que es una persona que se va contigo al parto. En España, sin embargo, no es lo más habitual. La doula es una herramienta de búsqueda de información y de apoyo para la mujer embarazada. Por lo tanto, la doula se usa durante el embarazo, con la finalidad de recibir ayuda para informarse, empoderarse y sentirse apoyada, con respecto al embarazo, el parto, la lactancia, la crianza etc. Sí, puede estar contigo durante tu parto, pero en partos en el hospital en España normalmente sólo se permite un acompañante, que suele ser la pareja o la madre de la parturienta. Quizá haya mujeres que prefieran la compañía de su doula durante el parto hospitalario, pero la doula de parto suele verse, por lo general, en los partos en casa, en casas de nacimiento, clínicas privadas, etc. Y finalmente, la doula también puede ser una enorme ayuda logística y emocional durante el postparto y el puerperio.

<<A mí no me interesa como doula dar guerra, ni acompañar partos de un tipo concreto o de otro, ni inculcar mis creencias en nadie. Creo que falta cariño, personalización, y también información en cómo están las cosas en este área hoy en día. Seguro que si las cosas cambian, las matronas podrán cumplir ese papel de comadres, pero ahora mismo sabemos que más bien no. Creo también que una doula en el parto por ahora es imposible debido al rechazo que se respira hacia la profesión, es más, tristemente merecido, ya que ciertas doulas no deberían meterse como se meten en estas cosas y han creado una imagen falsa de las demás.

Lo que me interesa ahora es acompañar a la mujer en su embarazo, y en el puerperio, como una figura que no juzga y no da consejitos, una mujer que está de su parte siempre, que ayuda a confiar y a estar segura de sí misma. Es la clientela la que debe decidir si esto es una necesidad o no, yo creo que sí. Un punto primordial es la información. Como matrona tú puedes informar (hasta cierto punto si es desde la salud pública), yo como doula puedo dirigir a esa mujer hacia las fuentes de información, pero no puedo opinar ni aconsejar directamente ya que no es mi papel ni mi titulación.  Como matrona tú puedes educar, como doula yo puedo ayudar a la madre a encontrar a las fuentes y las profesionales adecuadas a sus gustos para ser educada. Como matrona en la práctica en la salud pública no puedes ofrecer alternativas, ni apoyar a la mujer en todas sus decisiones, sean cuales sean, ni ser su confidente: eso no sólo no sucede sino que hay muchas madres que no disfrutan de sus visitas a la matrona ni menos de sus partos. No hay conexión. Como doula, parto de la base de lo que la madre desea, mi finalidad es apoyarla y reforzarla, me mantengo informada de todas las opciones existentes, ya sean las habituales o las menos frecuentes, y doy acceso a la mujer a un abanico de posibilidades más amplio que lo que habitualmente proporciona la salud pública y privada al respecto.

Mi ilusión es colaborar como mujer para suplir las carencias actuales hasta que se produzcan los cambios necesarios, que ya están en marcha, con personas como tú, con asociaciones de lactancia, con protocolos diferentes en hospitales, etc, y ya no haga más falta. Las doulas tenemos la ilusión de desaparecer un dia…>>

¿Qué NO es una doula?

<<Por desgracia la imagen que se suele tener de nosotras las doulas es confusa. Por lo general se asocia con ese perfil  de mujeres con buenísimas intenciones que interfieren, se exceden en sus funciones, se enfrentan a los profesionales, inducen ideas personales muy discutibles en sus clientas y asocian su labor a cosas que nada tienen que ver, como ciertas ideas sobre el parto, o terapias alternativas, o modos de crianza. Esas personas no actúan como doulas sino más bien como activistas, partidarias de ciertas posturas que en realidad no están directamente asociadas a la profesión.>>

Me gustaría que esa imagen de la doula como opinadora, adepta a un estilo muy concreto de embarazo  parto y crianza, y también esa imagen de “hippie”, “radical”, o persona relacionada con lo “alternativo” se esfumara de una vez. Éstas son ideas populares que no reflejan la realidad.
Por otro lado, una doula no tiene por qué estar “en contra” de nada para ser doula. Me parece desastroso que una doula se confronte, o aliente en la madre una actitud de confrontación con los profesionales de la salud. El interés de la doula es el empoderamiento de la madre. Yo misma soy guerrillera pero sé separar los campos de batalla.

<<Me asusta ver que muchas doulas tienen esa idea maternal de arreglar el mundo desde el extremo radical opuesto a los “procedimientos convencionales”. De un extremo pasan al contrario.>>

Una doula tiene que estar informadísima y ser una buena guía hacia la información que la madre desea obtener, sea del color que sea. Me molesta bastante también que se asocie “doula” con terapias alternativas. No digo que me moleste que haya muchas doulas en este frente, ¡ojo!, pero sí me molesta que se defina doula como eso. Yo agradecería que las doulas supieran separar claramente estas cosicas para que la definición de esta profesión no se vea teñida de factores ajenos, cosa que perjudica a todas las doulas y a las madres que las necesitarían. No sé, algo como “Pepita, doula. Además puedo ofrecer también servicios de quiromasaje, reiki, y creo que la crianza nosecómo y el parto de tal tipo es lo mejor. Pero es porque yo soy asín”.

<<He escuchado horrores de boca de doulas que dicen cosas como “y le dije que ni se le ocurriera tomarse ese medicamento” o “es que tienes el chakra raíz muy cerrado”…>>

¿Qué te convierte en doula?

Pues para ser doula es necesario realizar un curso privado que te proporciona un título privado. Su validez depende de la que tú le quieras dar. Por ahora, en España, estos cursos no están regulados de ninguna forma, aunque en otros países sí y de hecho la figura de la doula es bienvenida en el sistema sanitario.
En estas formaciones por lo general se reciben seminarios de profesionales de la salud (matronas, obstetras, pediatras, psicólogos), asesoras de lactancia, terapeutas de diferentes ramas, coachs, y claro, otras doulas. Claro que hay centros de formación más “prestigiosos” y otros más “caseros”.  Pero las doulas no pueden certificarte que son justo lo que buscas sólo por tener un título. Para eso se realizan las entrevistas previas, para conocerse y tantearse.

¿Por qué tanto conflicto con las doulas?

Bueno, aquí voy a dirigirme a los profesionales de la salud que se han topado con doulas “invasivas” y se han asustado de que las madres estén “influidas por ellas”, especialmente sabiendo que una doula no tiene ninguna formación sanitaria, en principio.
Como ya hemos explicado, la doula en absoluto surge para atender necesidades sanitarias, pero sí que puede aportar información y apoyo a la madre que pueden resultar inquietantes para ciertos profesionales de la salud.
Precisamente porque una doula es algo que elige la madre (y su pareja) y es un servicio privado, podríamos asumir como norma general que la madre ha tomado la decisión consciente de acompañarse de esa persona, y no que la doula está manipulando a la madre. No olvidemos que la doula da apoyo emocional y logístico, y que no genera información sino que proporciona acceso a la ya existente. Hay doulas más neutrales y doulas menos neutrales, pero como se suele decir , no hay que matar al mensajero.

Muchas madres buscan a una doula para informarse, otras para tener una compañía emocional, otras para tener una compañera que las refuerce en sus ideales. Hay madres que de hecho quieren una doula como escudo, como protección ante lo que no desean del sistema sanitario. Lo cierto es que es una necesidad real para muchas madres, que la sienten como importante en sus embarazos, partos, puerperios. Una buena doula no se nota que está pero, si se nota, es importante reflexionar que es el reflejo de la voluntad de la madre y no una especie de posesión infernal.

la malvada doula secuestra a la inocente madre

Profesionales, por favor, vean más allá y piensen en qué desea una madre y qué expresa a través de sus decisiones, entre ellas la de contratar a una doula, en lugar de asumir que la doula es el problema, poniendo así a la madre en ese papel pasivo tan injusto y contra el que todos luchamos cada día mediante la información.

Bueno, queriditas, pues hasta aquí mi opinión. Como veis, para mí las doulas son otra herramienta de guerrilla y de información, muy poderosa y muy necesaria en estos momentos. Ojalá pronto no nos hagan falta ya. Mientras tanto, aquí están para ayudar en el cambio.
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PFN – Mi incursión en el método sintotérmico II

(Segunda parte de un artículo que comienza aquí)

Las primeras dudas que me surgen y las primeras respuestas que hallo:

  • Pero ¿este método requiere de abstinencia en los días fértiles?. No, se puede usar preservativo esos días, asumiendo el pequeño riesgo que conlleva. Si se necesita fiabilidad máxima, entonces los días fértiles sí son días de abstinencia de relaciones completas. Mientras estás aprendiendo el método y estás, digamos, en “período de control” sí que es recomendable no interferir mucho. Unos 15 días de abstinencia o así bastarían (hasta detectar la ovulación).
  • ¿Y si tengo ciclos irregulares?  Os comento que tengo ovarios poliquísticos y ciclos largos y “controladamente” irregulares (suelen ser de 32 a 35 días, pero una vez al año suelo tener uno de 40 y otro muy corto). Este método me va a ayudar no sólo a controlar mi fertilidad, sino además me dirá si realmente ovulo o no, cosa que me será muy útil en un futuro. Por cierto, los monitores de fertilidad electrónicos suelen estar contraindicados en caso de SOP.
  • Y ¿estoy obligada a estar tomándome la temperatura cada día para siempre? No: al principio, hasta que estableces tu patrón, sí es recomendable, pero más adelante cada una va cogiendo su ritmo y sólo se toma la temperatura cuando es necesario. El método requiere, en principio, de 6 mediciones válidas de temperatura seguidas de 3 de confirmación de ovulación, cada ciclo.
  • ¿Y las demás observaciones? La observación del flujo se convierte en un hábito que de hecho yo ya tenía aunque no sabía interpretar lo que veía. Simplemente hay que fijarse al limpiarse después de orinar. La del cérvix no parece ser determinante, pero sí importante, y en esto no tengo ni idea. Consultaré el proyecto Cérvix para ver si tomo referencias, e iré viendo qué tal con esa.
  • ¿Qué cambios de hábitos requiere? Pues en el período de control (cada una lo que necesite) sería ideal tomar el máximo de mediciones correctas. Para ello es recomendable ser muy regular: cenar ligero, dormir bien, y tomarse la temperatura a la misma hora cada mañana, sin levantarse de la cama. No debería haber alteraciones en la habitación durante esa época porque ¡incluso una luz de despertador digital podría afectar a la temperatura! (Madre mía, como las gallinas, ¿no?) Y evidentemente saber exactamente cuándo hay que abstenerse/usar preservativos.

Primeros pasos y tropiezos.

Como estaba con la regla, podía empezar ya mismo. Para empezar necesito determinar cuándo empezó mi ciclo, es decir mi regla. ¡Ah, que parece facil, ¡eh?! Pues no. Llevaba más de una semana con un abundante manchado marrón. A veces me pasa, sobre todo si tengo cosas que “limpiar” y “procesar”. Había sido un mes intensísimo de emociones, viajes, comer siempre fuera, dejar mi alimentación ecológica  temporalmente, vamos: que era normal la reacción de mi cuerpo. Estaba tomando Canella Composta e infusiones para ayudar a limpiar mi útero. Estuve mirando por Internet y confirmé, como imaginaba, que el primer día de regla es el primer día de “sangre”. El manchado no cuenta.

Perfecto. Establezco que estoy en el día 3 de mi ciclo. Copio la tabla que facilita el libro y empiezo a marcar los datos que ya tengo… ciclo más corto del año… la resta de 20 días de Vollman (en el libro), y algunos detalles más. Cuando leí el libro le iba contando al Mr. lo que decía, así que ya teníamos algunas decisiones tomadas: abstinencia durante el periodo de control hasta que ovulara para no interferir en las observaciones del flujo (esta es la decisión más fastidiosa y que más nos costó aceptar), yo me tomaría la temperatura con el termómetro digital que tenemos a pesar de las recomendaciones de comprar uno especial (no hay para estar comprando más cosas) y en los controles de la cérvix me ayudaría el Mr., para compensar lo de la abstinencia, ea.

Y en fin… ¡empiezo con las mediciones!

Temperatura: Primera mañana: me quedo dormida. Segunda mañana: Fiestón familiar esa noche. Me acuesto a las 5 de la mañana y me levanto a las 13. Cena opípara incluída. Tercera noche: duermo fatal. Jejeje, pues empiezo fuerte… Sin embargo, yo me tomo mis temperaturas igual. Hago mis ajustes, según el libro, pero no sé si encaja… creo que funciono justo al revés que lo descrito en el libro. Corrijo las temperaturas justo al revés y esto va cogiendo forma. Lo que veo (y compruebo que es normal viendo gráficas de otras mujeres en el libro y en 28días) es que las temperaturas van variando dentro de un orden, hasta que un día muestran una subida muy significativa. Despertarme y coger el termómetro se convierte rápidamente en un hábito, y aunque como es digital y pita a los pocos segundos, yo lo dejo 4 minutitos durante los cuales sigue midiendo, para obtener una temperatura más precisa.

Control del flujo: el último día de regla observo mi menstruación de cerca (he usado copa menstrual en el fiestón) y juraría que la veo diferente. Lo anoto todo en la parte de atrás de la tabla. Ahora el flujo. Miro la tabla y los tipos de flujo que puedo encontrarme… algunos no los entiendo. ¿”Filante”? ¿eso qué narices es? Busco información en el excelente aunque sencillo vídeo sobre el método Billings (no es el que sigo pero es buena idea buscar información sobre el flujo usando su nombre), que muestra muy bien los flujos, pero no les da nombres muy concretos. Encuentro una buena aclaración en un pequeño artículo en el que también leo, como ya he visto en otros sitios, que es mejor no tocar el flujo, que a la vista se simplifica la observación. Bien. Ir al aseo a orinar, y al limpiarse observar el papel. Nada más. Bueno, venga, lo toco un poco. Mola. A los largo de los días descubroq ue pese a tener la costumbre de mirar, sigo confusa con respecto a qué es “seca” y lo que más me confunde es que no paso por todas las fases descritas de mucosidad. Me salto la más fértil, creo. O quizá simplemente yo sea así. El caso es que sí que hay un patrón y sí que más o menos tiene lógica.

Cérvix. Ay, madre. Qué verde estoy en esto. Por ahora voy a explorar porque yo no sé si esto es alto, bajo, abierto o cerrado. Con el tiempo y la práctica lo iré aprendiendo.

Primer análisis de los datos

Me parece evidente que sí he ovulado (dato importante) dados los datos de flujo y temperatura, aunque me resulta raro que los indicadores de cada variable (día pico de flujo y tres días de temperatura alta) parecen estar separados por unos pocos días en la gráfica, y no aparecen seguidos como creía que debía ser. El caso es que a partir del cuarto día según las instrucciones, soy 100% infértil (y es por eso que sin libro o sin monitora es peligrosillo “improvisar” el método). Mi predicción de la regla ha fallado, cosa que me hace pensar que necesito ayuda para interpretar esos días extra entre indicadores, aunque el mismo libro ya me da pistas sobre qué podría ser. Ahora sólo falta aclarar los días infértiles previos a la ovulación, para lo cual debo seguir observando cada ciclo de cerca. La experiencia y la precaución nos llevarán por este camino, pero por ahora me está encantando conocerme, observarme, y que Mr Guerrilla sepa ya medio interpretar la gráfica y me pregunte por las mañanas, a mitad de ciclo: “¿Qué tal esa temperatura?” A lo cual me encanta poder responderle: “¡Alta!” :)

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PFN – Mi incursión en el método sintotérmico. I

Nota previa: Estos artículos sólo pretenden compartir, desde mi ignorancia, mis primeras experiencias en este tema. Absolutamente nada de lo que expreso debe tomarse como una norma. ¡Me puedo equivocar!  

¡Hola, chicas! Cuánto tiempo sin escribir en el blog. Realmente no es muy habitual que comparta cosas personales, pero esta vez merece la pena. Hace tiempo que estuve leyendo sobre el tema de la Planificación Familiar Natural, pero no lo probé por sentirme incapaz, en aquel momento de mi vida, de seguir las escasas normas que propone. Después, hace como un año y medio, hice una pequeña incursión de la mano de una app para el smartphone, en mi caso con “OvuView”. Fue un desastre. La app te hace cálculos en base a un mínimo de ciclos y había tal cantidad de variables que introducir (sobre todo con respecto a las secreciones vaginales) que realmente me sentía confusa. Me faltaba información. Y me sobraba. Como cuando montas algo y al terminar te sobran varias piezas que no sabes dónde van y que encima parecen importantes.

Mi experiencia con los anticonceptivos hormonales siempre había sido un desastre. Me afectan mucho (y los he probado todos, menos las inyecciones e implantes). Sólo los usaba por ignorancia, una ignorancia selectiva, porque sabía de sobra que aquello estaba mal: pero por falta de información (que yo misma no buscaba) creía que era lo más seguro para protegerme de un embarazo. Hasta que me informé. Descubrí el daño que hacían a mi salud, mi vida sexual, mi vida como mujer, mi personalidad, mi energía, mis intuiciones… El hecho de que me afecten mucho, del mismo modo que me sienta tan mal el azúcar refinado, la cafeína, los estimulantes, los conservantes… no es para mí señal de que yo tenga ningún problema. Es, para mí, señal de que es malo para todo el mundo y simplemente mi cuerpo no los tolera, no se deja “domar”, lo cual es una bendición porque me “obliga” a cuidarme.

Este año 2012 había varios factores novedosos en mi vida: hice un doble salto mortal hacia delante y dejé mi alienante trabajo para construirme un futuro profesional acorde con mis ilusiones, empezando por volver a estudiar. Este verano me casé con Mr Guerrilla después de 10 años juntos. Todo esto me había dejado muy predispuesta a introducir cambios en mi vida, y me había llevado a reflexionar mucho, de nuevo, como tantas veces, sobre tener hijos, cuándo, en qué circunstancias, y sobre todo, cómo vivir mi sexualidad mientras tanto.

Dispuesto a ser devorado de una sentada

.Consulté con mujeres en la red: De Monitos y Risas me recomendó el método sintotérmico y su propio artículo al respecto, que encontré de enorme ayuda. Consulté también con el foro de FB de Mujeres del Camino Rubí. La recomendación que me dio la grande y querida Erika fue el libro “Tú decides cuándo tener un hijo”, de Françoise Soler. En dos días me llegó a casa (vía Porteo Natural) y esa misma tarde lo leí de cabo a rabo.

El libro me parece imprescindible para comprender cómo y por qué funciona este método. Yo ya había leído mucho sobre el tema en webs y artículos y ha sido este libro el que me ha hecho entenderlo todo y saber qué debo hacer.  Es decir, considero que es de obligada lectura. Por eso no os contaré lo que dice, sino cómo he hecho mi interpretación personal con trozos de información de aquí y allá y mi propia experiencia.
Aquí otro artículo introductorio sobre métodos de control de la fertilidad naturales.

Ve a la segunda parte de esta entrada.

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Reflexiones sobre crianza, en batiburrillo

‎”No quiero tratar a un niño según un manual. Ningún manual. ¿Acaso trato a mi pareja según lo que me diga Estevell o Gonzáloz? ¿Acaso podría basar mi relación en las reveladoras y emotivas pautas publicadas en un libro de 300 páginas? Veo en muchas mujeres el síndrome del gurú de crianza. Ante la falta de riqueza en referencias de crianza hoy en día, y la desconexión creciente entre madres, que ya no crían en comunidad, ni siquiera casi en familia, surge la imperiosa y muy humana y necesaria necesidad de buscar referentes. Se han leído todos los libros de crianza y se angustian porque se sienten solas en su crianza y encima sus hijos siguen siendo normales a pesar de todo. Es decir: enferman, lloran, tienen malos momentos. Pongamos a estos gurús en su lugar, a todos, sin rencor, y comprendamos el paso que nos falta. Entendamos al fin la utilidad verdadera de un libro de crianza, de embarazo, de parto, de lo que sea: en ellos se nos facilita un repertorio de pautas de comportamiento DIFERENTES de las aprendidas y que podemos considerar como una mera ayuda teórica para DESPROGRAMAR nuestros comportamientos, esos que cuestionamos. Pero lo cierto es que es tarea nuestra (de toda la familia) crear nuestras nuevas pautas, únicas, ya que dependen enteramente de nuestra idiosincrasia. Y restablezcamos las redes maternas, la crianza en comunidad, la visibilidad y la normalidad en la crianza.”

Dice una amiga Uterina, Doro:

“La verdad es que estoy en un momento en el que la crianza natural y con apego y el parto respetado y la leche en vinagre me da por saco. Sabes por qué? PORQUE LA VERDAD ESTÁ AHÍ FUERA!!! En serio. Mientras el grueso de la población femenina no se conciencie, las pocas frikis seguiremos recibiendo una risa burlona cuando entreguemos un plan de parto. Así de claro. Que les da igual. Que van al matadero y van contentas. Que las tratan como a gilipollas y ellas dicen que es que son muy atent@s. Que no nos atrevemos a llamar a cada cosa por su nombre y nos encontramos lo que nos encontramos. Que al final todo se reduce a que somos nosotras las que tenemos que dar explicaciones y razones y motivos y blablablabla para nada. Que no le debo nada a nadie, cojines! (que desde que soy madre tengo que vigilar mi vocabulario…). Pues eso, que quien tenga oídos, oiga.”

Ahí quedan esas perlas. ¿Aportas tú la tuya? :D

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¡La primavera los Úteros altera!

Madre mia… la de tiempo que no publico nada nuevo por aquí, centrada en Faceboook que estoy… de todos modos no soy una gran “opinadora” :D pero espero pronto traducir alguna cosilla. Mientras, una fan y amiga de Úteros, Nina, nos deja con este relato erótico escrito por ella misma en un calentón, para subir los ánimos… chicas…. ¡estamos vivas o que!

http://blogs.los40.com/lamardenoches/?p=6571

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¿Se puede conocer el sexo de tu bebé en la PRIMERA ecografía?

Original Know The sex of your baby at the FIRST ultrasound escrito en The Stir
por Christie Haskell
traducido por Ana I. Chinchilla

NOTA número 2 de Úteros de Guerrilla: He desactivado los comentarios en este artículo por razones que expongo al final y que os rogaría que leáis para el bien de todas. Gracias.

Averiguar el sexo del bebé es uno de los grandes acontecimientos que las familias esperan durante el embarazo, tanto si tienen alguna preferencia al respecto como si no.

En EEUU, en la mayoría de los embarazos normales atendidos por un ginecólogo se realizan dos ecografías: una al final del primer trimestre, entre las semanas 9 y 13, y otra al final del segundo, entre la 18 y la 22, y esta última suele ser  frecuentemente la ecografía en la que se mira el sexo.

Pero, ¿y si se pudiera averiguar el sexo en la primera ecografía y NO porque se vean ya los genitales del bebé? ¡Un estudio nos asegura que sí se puede y con una precisión del 97%!

Los investigadores de este estudio realizaron una ecografía transvaginal (la simpática sonda que se inserta en la vagina) a las 6 semanas a más de 5.300 mujeres y elaboraron una hipótesis sobre el sexo basándose en un solo indicador. Más tarde se realizó una ecografía abdominal (la de la barriga) a las 18-20 semanas y su método de determinación del sexo tuvo aciertos en un 98-99% de los casos!

Obviamente os estaréis preguntando qué es lo que veían a las 6 semanas de embarazo que les pudiera dar algún dato sobre el sexo del bebé ¿verdad?

¡La placenta!

O más concretamente, la posición de la placenta: el 97,2% de los niños la tenían en el lado derecho del útero en la ecografía de las 6 semanas y el 97,5% de las niñas la tenían en la izquierda. Qué fuerte, ¿verdad? Según su estudio, este método se puede considerar “altamente efectivo” en al determinación del sexo durante las primeras semanas del embarazo.

He observado mis ecografías y las de bastantes amigas, pero no tengo nada de radióloga así que no estoy segura de dónde está la placenta, sobre todo en las imágenes más borrosas. Por lo visto, si tu primera ecografía fue abdominal, la imagen está como en un espejo así que tienes que interpretar los lados al revés.

¡Chicas, sacad vuestras ecografías! ¿Acierta con vosotras?

Nota (nº 1) importante de Úteros de Guerrilla: Chicas, insisto en que no soy ni radióloga, ni matrona, ni conozco este método ni sé cuán fiable puede llegar a ser o no. Este artículo pretende ser una curiosidad y no una herramienta de adivinación. Conocer el sexo del bebé es un mero entretenimiento que nos ofrece la tecnología. Úteros de guerrilla deja clara, a lo largo del blog,  su opinión extremadamente crítica sobre las ecografías y la falsa sensación de control que dan. Lo que importa es que todo vaya bien. Y estamos hechas para que todo vaya bien. Borraré todo comentario en el que se exprese un rechazo hacia cualquiera de los dos sexos, por respeto. Nunca es demasiado pronto para empezar a tratar a nuestros hijos como queremos que se les trate de adultos. Gracias por vuestra comprensión. Besicos.

Agosto 2012: Nota nº 2 y final: He decidido desactivar los comentarios a este artículo que pretendía ser meramente anecdótico, debido a la enorme cantidad de madres ansiosas que o bien me preguntan a pesar de haber advertido que yo ni sé ni voy a intentar interpretar la eco de nadie, o bien manifiestan una ansiedad real y acuciante por saber el sexo.
Hay más ecografías por delante y sobre todo, está el tema del valor de la vida independientemente de su sexo. Úteros cree (sabe) que desde dentro de la barriguita esas expectativas se perciben sutilmente. “Mami no me quiere porque soy nene”, “Mami espera de mí que sea una niña dulce”…
Os propongo que hagáis una lista de cosas importantes para cuando nazca vuestro bebé, y la vayáis repasando día a día para ver si cambian algunas prioridades. Por ejemplo: Salud. Felicidad. Madre informada sobre lactancia. Métodos de crianza sin manipulación. Un entorno estimulante. La compañía incondicional de los suyos. La educación sexual que se le dará y si será recibido o tratado de forma diferente por su sexo. Si se le educará para ser el cambio que hace falta y si podríamos empezar ya mismo, cambiando nuestras ansiedades por estrategias de educación en el valor de ambos sexos.
Un abrazo
Úteros por las madres del cambio ;)

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Vacaciones en el planeta Maternidad Respetada

¡Hola! Hoy os copio en exclusiva el fantástico relato de una amiga que fue de vacaciones nada menos que al planeta de la maternidad respetada…

<<Hemos vuelto de A. y ardo en deseos de contarte cómo están las cosas por allí con respecto a la maternidad. Sólo decirte que vengo con la autoestima por encima de la estratosfera te ayudará a hacerte una idea. Todo lo que aquí es raro, de mamás “hippies” o de cabezas locas, allí es lo más normal del mundo. Vamos, que iba totalmente integrada con el ambiente con mi fular y dando pecho a demanda. Todo el mundo se alegraba de ver un bebé -daba igual si porteado o no, pero lo que yo vi fue que los que no iban porteados iban en remolques de bici y sólo una minoría en cochecitos, pero no veas qué cochecitos! indescriptibles de geniales-, si mi bebé lloraba, la gente se reía con alegría porque era un bebé sano y si me veían dar pecho entonces asentían con la cabeza y me sonreían casi cómplices. En cuanto ven a una mamá con bebé, la convierten en el centro del universo: le ceden todo en todo momento. Claro, ellos tienen un índice de natalidad tan bajo que no es lo más normal ver un bebé tan pequeñito como el mío, aunque nosotros vimos allí un recién -¡ay, qué recuerdos! jejeje.

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La madre de la familia que tan amablemente nos permitió pasar nuestras vacaciones en su casa tiene ahora 70 años y 5 hijos, cuatro de los cuales nacieron en su casa y la última nació en el hospital porque tuvo complicaciones en el último mes. Sus nietos nacieron en casa. La opción en casa o en el hospital es totalmente pareja: en ambos sitios tienes libertad de decisión y de movimientos. Dar a luz en casa está incluido dentro de la seguridad social. Las mamás tienen a partir del quinto mes de embarazo una baja por embarazo aunque sea de bajo riesgo para tener tiempo para prepararse ellas y sus espacios para la llegada del bebé y, una vez que nace, tienen un año con un 80% de salario -bueno, aquí difieren un poco que si 60 u 80 o yo no entendí bien lo que me estaban contando, que también puede ser…- y los papás tienen 6 meses para estar con sus mujeres, ellos cobrando un 60% del salario. Pasado el tiempo remunerado, hay la opción de estar dos años más dedicados al cuidado del bebé, ya sin remuneración pero con el puesto de trabajo disponible para reincorporarse. Lo increíble es… que ¡no admiten menores de un año en la guardería! No hay bebés de meses fuera de casa: la opción es contratar a alguien que lo cuide o quedarte en casa cuidándolo tú.

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Respetan muchísimo el espacio del bebé: ¡nunca lo van a coger en brazos aunque se mueran de ganas y ni te van a preguntar si pueden hacerlo! Sólo lo harán ENCANTADOS si tú les preguntas si lo quieren coger. Una de las nueras de B. no permitió que a su bebé lo cogiesen en brazos ni sus abuelos (imagínate la situación aquí…) hasta que tenía meses, aunque ahora no recuerdo exactamente cuántos. Y la respetaron. Cuando me lo contaron fue con el mismo tono que me contaron su boda, sin resentimiento ni acusación ni nada. La mamá elige SIEMPRE TODO lo que afecta al bebé. Imagino yo a mi madre o a mi suegra en esa tesitura, vamos. Y estuve esos días allí que es que no podía hacer nada mejor porque no hacía nada más, que si no… Y yo en plan paleta total: veía a alguien con un fular llevando al bebé y le decía a mi marido: “Mira, como yo”, pero yo era la única que me fijaba en cómo llevaban a los bebés. Con decirte que me quedé sin habla cuando veo a todo un papá lugareño cargando a su bebé y sólo se le veían salir los pies por debajo que estaba totalmente tapado!!! Yo llevo a mi bebé así y mi suegra, los vecinos y cualquiera con el que me cruce que se crea con derecho a opinar me llamaría asesina como poco.

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Estuve diez días oyendo qué bien atiendes a tu bebé. Qué contento está tu bebé con el caso que le haces. Qué bien haces hablándole tanto, así favoreces su desarrollo. Qué guapo lo tienes siempre (esta era fácil: es que ES guapo). Qué genial que portees porque te da toda la libertad de movimientos. Vamos, que igualico igualico que lo que me dicen por aquí, que una señora que ni conozco ni de vista me llamó marroquí y empezó a decir que en vez de un bebé llevaba un animal. Claro que es el comentario más burro que me han soltado y no es lo habitual. Lo habitual es que se preocupen por la comodidad del bebé y les dé miedo el que se vaya a caer, claro que la traducción subyacente es: si lo llevas así no podemos cogerlo en brazos (que es de lo que se trata, señora, que una vez la llevé en el cochecito y le faltó tiempo a la mujer para secuestrármelo!). Mi suegra dice que es que le va a salir joroba por llevarlo así. Mi madre ya no me dice nada: me deja hacer.

S.C.>>

Chicas… este relato NO es inventado… ese lugar existe. ¿Qué tal si nostras traemos el cambio para que nuestro barrio, nuestro pueblo, nuestro país, sean así también?

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La leche amarga

Hola todas, creo que corremos el peligro de hacer de esto de la protesta contra el artículo de “mamá o vaca” un punto de inflexión para que las personas a favor del bibe acaben por creer que queremos negarles su opción. La mayoría de nosotras no estamos realmente “en contra” del bibe, no es una guerra de bandos. Sólo en contra de que nos insulten y en contra de la falta de información. Alimentar a un bebe con bibe puede ser por muchos motivos, pero estamos de acuerdo en que no se debe atacar la lactancia natural, que es extremadamente beneficiosa. Es como decir que la comida mediterranea es mala en tal de defender los suplementos vitamínicos de farmacia.

Estamos de acuerdo en el riesgo para la salud pública que supone defender el biberón en comparación con la teta. No deberían compararse, pues creo que cubren necesidades diferentes e incompatibles. Tampoco podemos censurar a las mamás que no dan teta. Es una opción, que existe nos guste o no, y no podemos demonizarlo, ya sabemos que el tener enemigos nos llena de razones y de orgullo y nos anima a luchar.

No somos enemigas. Somos madres con opciones mas o menos aceptables, y en crianza no me diréis que no hay opciones terribles que toman algunas madres y que vemos todos los días.
Lo que vengo a decir es que por favor no convirtamos esto en una batalla, deberíamos estar todas unidas por una mejor información.

Nosotras no tenemos miedo a una información completa y sin filtrar ya que sabemos que la lactancia materna siempre ganaría en argumentos ;)

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No somos vacas, sí somos mamíferas.

  • Le puedes dar mil vueltas, pero dar teta es lo NATURAL
  • ¿Cuántos anuncios has visto últimamente de leche para recién nacidos? (los anuncios empiezan con la leche “de continuación”, hum…) ¿Y de tabaco? ¿Sabes por qué ninguno de los dos se puede publicitar? Lo dejo a tu imaginación
  • Hemos vivido un proceso de negación de la humanidad, del hecho simple y llano de que somos como somos por algo. Hacemos lo que sea para alejarnos de las “incomodidades” de ser humano. Menstruación, parto, lactancia, crianza… todo enfocado a que sea “lo menos molesto posible”. Uy!, si no vives para tu trabajo y para tí misma, eres una pieza de museo, además de por lo que se ve objeto de burla.
  • Qué tiene de malo aceptar la realidad de que el biberón sólo tiene una indicación: puede llegar a ser más cómodo para algunas madres, por cualquier motivo que ellas elijan.. pero por favor,  no me vendan la moto de que el bibe es mejor, ni igual, ni parecido… señora… no insulte mi inteligencia, esta que tiene miles de años y una evolución que nos ha hecho sobrevivir hasta hoy.. ah, los adelantos científicos nos superan como humanos… que cree que ya no le hace falta actuar como un mamífero, que ya es un ser superior… ah, bien… a lo mejor es usted marciana, pero yo sigo siendo humana.
  • Doy las Gracias a las muchas mujeres (y hombres) que hacen una labor de re-información sobre lo que es NATURAL, para que no perdamos los papeles en estos debates biberón/teta. No debería haber debate: cumplen funciones tan diferentes que no hay discusión posible.
  • El artículo del Mundo me parece tan ignorantemente pseudo-informativo, pseudo-liberador, que se me antoja que la semana que viene podrían poner en la portada una foto de un hombre con un cucharón ante unos fogones, con un delantal de faralaes, zapatillas de felpa y pañuelo en la cabeza, que reze: “¿Es que eres tu abuela? los beneficios de no cocinar, la industria alimentaria enlata comida perfectamente nutritiva.”
  • Oooh, sí, que no puedo comparar la leche en POLVO con comida ENLATADA… ejem… empecemos por el formato.. sí, igual. Ah, formulaciones científicas… la comida de lata no se inventa mediante un proceso aleatorio, son recetas, y tienen un montón de valores nutricionales en la etiqueta… qué pone en la etiqueta de la leche de bebés?… anda! si pone que la teta es lo mejor! vaya! Volvemos al tema de que elegir bibe nunca puede ser con la excusa de que sea mejor ni igual…
  • Si se dice que el bibe es igual de bueno es para que las madres no se ASUSTEN y confíen cuando se ven obligadas, por circunstacias muy extremas, o en ocasiones, seamos claros, confundidas por la industria y por alguna despistada como la señora de “el Mundo”, para no dar pecho. Es como decir: le ponemos un suero, señora, es igual de bueno que comerse un cocido, oiga. Sí, acabo de comparar la leche real con un buen cocido. Uno recién cocinado, calentito, con nutrientes vivos, diseñado para ese bebé, en ese momento de su desarrollo, en ese lugar donde vive, y que nunca tendrá imitadores ni de lejos, por el placer para el niño, por la cercanía, por los beneficios que conocemos, por el vínculo, porque dele bibe a su hijo y verá como aún así le sigue gustando su pecho calentito, porque sí señora, somos como las vacas, y como las gatas, y como las delfinas, y como las osas panda del zoo, y si usted ve algo digno de burla o ve algún tipo de esclavitud o de imposición en eso… hágaselo mirar, de verdad.
  • Y que quede clarito que para mí una mujer que decide informadamente es digna de respeto, no creo que sea de vergüenza dar bibe, sólo creo que justificarse atacando lo natural es indigno. Lo que no tolero es esa sarta de sandeces, gran triunfo de las empresas productoras. Buceemos y seamos sinceras con nuestros motivos para elegir: si temes ser juzgada por tu decisión a lo mejor es más un remordimiento tuyo que una percepción real. Si has decidido bien, ¿qué más te da lo que te digan? A lo que reaccionan las mujeres informadas es a los motivos rebatibles. Si no quieres dar teta, porque no te da la gana, porque te viene bien, eso no es rebatible, es sincero.
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Escuchando con el Corazón

Por fin existe en España una red de apoyo telefónico para las Mujeres que se sienten infelices o traumatizadas por cómo fue su parto, Escuchando con el Corazón. Os animo a todas a leer su presentación, y difundir la existencia de esta red maravillosa y tan necesaria.

En España existe una red de apoyo a mujeres que han pasado por una cesárea, Apoyocesáreas, y otra de apoyo postparto, Vínculo Apoyo Postparto.

Además están los grupos de lactancia y crianza locales, que pueden ser una enorme ayuda para conectar con otras mujeres que han pasado por lo mismo.

Os animo a no aislaros y a hablar con alguien de lo que os pueda preocupar o entristecer de vuestros partos.

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La diputada y la teta

Bueno, simplemente enlazo con este acertado artículo…

http://www.sermamas.es/actualidad/madres-a-la-calle/

:)

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10 maneras de preparar a una mamá para un mal parto

Texto de Sarah C
publicado originalmente en http://mamabirth.blogspot.com/
Traducido por Ana Isabel Chinchilla para Por un Parto Respetado FB
 


1.  Trata su embarazo como una enfermedad y a su bebé como un tumor extraño.

Esto creará el marco idóneo para sentirse enferma, odiar el embarazo y desear que acabe lo antes posible. También plantará la semilla de la duda sobre la capacidad de su cuerpo de hacer algo bien.

2.  Pruebas, pruebas, pruebas

En lugar de hablar con ella y escuchar sus inquietudes, hazle pruebas caras e invasivas para enfermedades y afecciones que muy probablemente no la afecten. De este modo no tendrá tiempo para decirte lo que sí le pasa, como haría si realmente CONOCIERA a su profesional de la salud, y (como ventaja adicional) la llenará de ansiedad sobre su embarazo y su parto. Algo podría salir mal en CUALQUIER momento.

3.  Dile que su cuerpo no funciona

Es importante que lo hagas con sutileza. No te conviene que la mamá se enfade y salga huyendo; tan sólo debes infundirle la suficientes dudas de sí misma como para que crea que te necesita. Algunas frases buenas: “El bebé es un pelín grande…”, o “me preocupa que tus resultados para la prueba de X hayan salido en el límite, creo que te deberíamos hacer la prueba otra vez” … estos son buenos ejemplos. (Por supuesto, un clásico es “estás engordando un poquito de más”)

4.  Realiza exámenes vaginales frecuentes durante el embarazo

Esto te ayuda a establecer la dominancia ya que ella está en una posición de sumisión mientras que tú adoptas la del macho Alfa. Además, son molestos, y todos sabemos que nadie se pone a cuestionar nada cuando no lleva las bragas puestas. También es un excelente momento para emplear el punto núm. 3 (p.ej. “huumm, tienes la pelvis bastante estrecha”.

5.  Recuerda: siempre puedes encontrar un motivo para inducir

Para cuando la fecha de parto se acerque, la mamá debería haberse concienciado de su incapacidad total de funcionar sin ti y de tener un bebé por sus propios méritos. Está sugestionable y ahora es el momento de ofrecerle una inducción. Además, estará cansada e incómoda (especialmente si está centrada en el punto núm. 1) y creerá que la estás ayudando. Recuerda, todo vale como motivo para inducir, desde que el bebé es pequeño hasta que es grande, pasando por cualquier opción de en medio.

6.  Dale una fecha de parto

Hasta ahora te has asegurado de tratar su embarazo y parto como un examen que es incapaz de superar. La fecha de parto es el colofón perfecto. La hace más abierta al punto núm. 5 (inducción) y le recuerda que si no lo hace todo perfecto (por ejemplo, tener al bebé en la fecha establecida), no recibirá un 10 en su examen de embarazo y parto. ¿Cómo podría dar a luz en condiciones una mujer que no ha tenido a su bebé cuando correspondía?

7.  Recuerda, la pitocina es tu amiga

Llegó la hora del parto! Incluso si la mamá es una de las pocas que tiene a su bebé cuando debería, puedes usar pitocina para hacerlo más doloroso. Si no, puedes usarla para inducir el parto. A estas alturas ella estará prácticamente suplicándote que la ayudes a sacarle el bebé. La pitocina tiene muchas funciones: 1) es muy buena para la inducción 2) es muy buena para hacer el parto más doloroso 3) es muy buena para hacer que tenga al bebé rápidamente y 4) es muy buena para hacerte sentir necesitado.

La mamá ya sabe que no puede hacer esto ella sola sin ayuda de la tecnología y sabe que el parto es DOLOROSO y HORRIBLE. No le digas que la pitocina lo empeora. Ella se alegrará de que que estés allí para hacérselo más fácil.

8.  ¡Fármacos!

Llegados a este punto, ella estará de rodillas ante el altar de la tecnología moderna y la medicación, y se sentirá agradecida por los “expertos” que la rodean, que pueden hacer que el dolor se vaya. Aquí entras tú. Sólo un experto titulado puede proporcionar analgésicos. ¡No serás un caballero sobre su blanca montura, pero sí llevas una bata blanca y una aguja y eso es suficiente!

9.  ¡Siempre puedes hacer cesárea!

Y si lo anterior no resulta para sacar al bebé, no te preocupes: ¡puedes salvar el día con una cara, rápida e invasiva cesárea!

Tiene un montón de beneficios: 1) Consigues salvarla a ella y a su bebé (shh, no le digas a nadie que para empezar, la pusiste tú en peligro con los puntos 1-8) y 2) A pesar de que la has abierto y le has sacado al bebé, ¡aún te estará agradecida de que te ocuparas de todo! De verdad que no podría haberlo hecho sin tí. ¡Menos mal que estaba en el hospital!

10.  Recuerda: ¡el bebé está VIVO!

Y después de todo esto, algunas veces la mamá se dolerá de no haber tenido un parto no medicalizado (normalmente porque tiene amigas malísimas a las que les gusta aquel documental tan horrible de “The business of being born”: “el negocio de nacer”) Ahora es el momento de hacerle ver que no tiene derecho a lamentarse de no haber tenido ese tipo de parto, ya que al fin y al cabo, tiene un bebé sano. Esto también hace de sutil recordatorio de que ella es egoísta y mala madre.

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Salir del laboratorio, ¿de vuelta a la habitación en penumbra?

Nueva traducción! Publicado por Rompiendo Aguas. Una excelente explicación de la situación actual del parto, propuesta del parto  en casa como alternativa saludable y sostenible, desmitificando sus peligros y alentando a las matronas a ofrecerlo activamente. ¡Un texto imprescindible para todas, cualesquiera que sean tus ideas al respecto!

https://docs.google.com/document/pub?id=1s35s7EKPmeSkkOfwVan4BJL8vx2xVFUTBq0xD8MZGRw

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las 15 acusaciones

Artículo publicado en la revista Criar y transcrito por Paloma, de Paideia en familia.

Por cierto, Paloma y su familia están pasando por momentos tensos con los servicios sociales porque son Homeschoolers. ¡¡Si quereis darles apoyo, id a su blog y comentad!!

Las 15 acusaciones.

En un mundo como el nuestro, que desprestigia la maternidad y la crianza, parece que el cuidado de los bebés y niños es un hecho anecdótico y aislado en la historia de la persona, que no tiene influencia más allá de la infancia, y por supuesto ninguna relación con la sociedad.

Vivimos como si funcionase así porque actualmente predomina una crianza mecanizada: de biberón en vez de lactancia, de chupete en vez de consuelo, brazos o teta, de guarderías en vez de madre, de cunas alejadas de la habitación de los padres, de muñecos que imitan el latido cardiaco, de hamacas y columpios varios, de cámaras para vigilar al bebé en la distancia, de CDs de nanas o susurros, etc.

Sin embargo, la crianza sí influye en la edad adulta y por tanto en toda la vida de la persona, y sí determina el cómo es la sociedad. Y sus consecuencias son de tal envergadura y profundidad que llegan a explicar el grado de violencia que vive cada cultura.

A pesar de otro tipo de factores como genéticos, económicos, etc. la variable que mejor define el nivel de equilibrio emocional de una sociedad es el tipo de cuidado que dispensa a sus niños y a las personas de quien depende, su familia. Y nos encontramos entonces con 2 grandes grupos de modelos de crianza y de vida: violentos o pacíficos.

La diferencia entre ellos radica en el tipo de parto, la separación temprana madre-bebé, la existencia de lactancia prolongada o no, el respeto a las necesidades de los niños de día y de noche, el contacto piel con piel que se establece, el número de adultos-cuidadores por niño, la rapidez de respuesta ante el llanto,… y en definitiva, en si existe una crianza de apego o desapego.

Los pueblos poco afectivos con sus crías y con poco contacto piel con piel presenta altos niveles de violencia en la edad adulta. Sin embargo la agresividad es casi nula entre los pueblos que mantienen un contacto muy estrecho y continúo con sus hijos.

Los antropología han constatado este hecho innumerables veces, pero, por si quedaba alguna duda, la moderna psiconeuroendocrinología también lo ha confirmado y justificado: a menor contacto con un bebé, menos protegido y más temeroso se siente y más adrenalina segrega su cerebro. En cambio, a más afecto, contacto y amor, más se activan los circuitos cerebrales de la serotonina.

Teniendo en cuanta la plasticidad cerebral de los primeros años de vida, y cómo las experiencias modelan la arquitectura neuronal y la personalidad del adulto, el predominio de una u otra hormona crea individuos distintos. El contacto físico y emocional constante con la madre (la primera fuente de amor) es lo que asienta los sistemas cerebrales del placer y crea personas seguras, confiadas y amorosas. Cuando el niño no recibe el afecto que necesita se crea una cultura basada en el egocentrismo, la violencia y el autoritarismo.

Cada autor lo ha nombrado de forma diferente: desamparo aprendido, indefensión, aprendizaje de la impotencia, desesperanza, sumisión, … pero en el fondo todo es lo mismo: sufrimiento y resignación, que determinan una actitud fría hacia el mundo y hacia los demás y que sólo en determinadas circunstancias pueden ser revertidos.

Podríamos creer que todas estas teorías de las hormonas y el apego sólo funcionan con tribus remotas y no en una sociedad con mp3, cirugía estética, hipoteca y rayo láser. Pero no es así.

Esa adrenalina y agresividad nos define también a nosotros y explica el grado de devastación al que hemos sometido a la Naturaleza, el injusto orden internacional, las cifras de miseria y hambre, y la violencia entre los países y en el seno de las propias familias.

¿Cómo hemos llegado a esto? Aunque las explicaciones son múltiples, la más potente y brillante (para el sistema) ha sido perturbar la relación madre-hijo que la naturaleza ha previsto para velar por el desarrollo físico, emocional, intelectual y social de una persona.

Atacando el apego desde la raíz se consiguen ciudadanos vulnerables, siempre necesitados y anhelantes de algo más, desorientados, sumisos y dependientes de una sociedad consumista y devoradora.

Pero para lograr una ruptura tan radical se necesita un engranaje de diferentes actores que consigan cegar totalmente el juicio y el instinto de las madres. Lo consiguieron. Y estas son mis 15 acusaciones:

1. Acuso a la industria farmacéutica de haber convertido todos los procesos naturales de la mujer en enfermedades tremendamente rentables: menstruación, anticoncepción, embarazo, parto, lactancia, crianza y menopausia.

2. Acuso a la píldora anticonceptiva (y todos los productos hormonales en general en mujeres sanas) de haber alterado totalmente nuestro delicado equilibrio endocrino y de robarnos los mensajes intuitivos que llegan del inconsciente con las diferentes fases del ciclo menstrual femenino, por la relación entre ovarios, determinadas hormonas y actividades de hemisferios cerebrales. Este es uno de lo problemas de base sorprendentemente ocultado. Las mujeres no se desconectan en el parto de sí mismas por primera vez, sino que llevan años desvinculadas de la sabiduría femenina ancestral y más unidas a un laboratorio que a su propio cuerpo.

3. Acuso al negocio de la fecundación artificial de aprovecharse de las mujeres desesperadas por concebir y someterlas a dolorosos, caros y largos procesos, en vez de analizar las causas verdaderas (y subsanables) del fracaso en los embarazos, y que nos obligarían a replantearnos el ritmo y el estilo de vida que llevamos a todos los niveles.

4. Acuso a la industria de la alimentación de su macabra y eficaz estrategia para convencer a medio siglo de mujeres y conseguir que la leche de un animal (cuyo cerebro es mucho menor que el humano) tratada químicamente, suministrada en plástico, y por manos frías, muchas veces, haya suplido al calor, amor y el milagro de una teta blandita. Este triunfo económico ha significado una condena a muerte a millones de niños en países poco desarrollados, y alto riesgo de enfermedades, menos nivel cognitivo y desapego en los países ricos. Ausencia de lactancia significa ausencia de oxitocina y menos enamoramiento madre-hijo, y a partir de aquí una larga cadena de conductas artificiales.

5. Acuso al sistema obstétrico de haber convertido la normalidad del parto en patología, de haberlo medicalizado hasta el delirio de 50% de cesáreas en algunos países, de no haber respetado la extrema fragilidad del recién nacido y de haber convertido el sagrado acto del nacimiento en una mera extracción y manipulación de bebés.

6. Acuso a los pediatras de haber confundido sus creencias y prejuicios con la verdadera ciencia, de haber frustrado millones de potenciales lactancias exitosas con falsas normas, de haber convertido en enfermedad una pauta de sueño mamífera y de anteponer sus criterios a las recomendaciones de la OMS.

7. Acuso a los neurólogos y psiquiatras de sobre-diagnosticar la hiperactividad, y de drogar y anular a una generación de niños (a pesar de los constatados y denunciados efectos secundarios) con Ritaline/Rubifren: la cocaína pediátrica

8. Acuso a los psicólogos de medrar a costa de todos los errores del sistema en crianza, de no hacer honor a su nombre (psiqué=alma), de crear teorías que han justificado la continua domesticación de los niños anulando el leve instinto materno que quedaba (sobreprotección, falta de límites, permisividad por consentir demasiado, malcriar, etc.), y de haber inventado una falsa socialización temprana que no existe hasta mucho más tarde ( 6-7 años cuando queda establecida la lateralidad cerebral).

9. Acuso a los falsos gurús de crianza: Spock/Ferber/Valman/Estivill y secuaces conductistas de hacer apología de métodos de socio-tortura y vender insensibilidad, crueldad y falta de respeto hacia los niños. Si hubiese un Tribunal de la Haya Emocional, todos estos personajes habrían sido condenados por sufrimiento a la Humanidad.

10. Acuso a las feministas clásicas de haber mutilado a las mujeres humillando nuestra feminidad y maternidad, y de haber vendido a nuestros hijos por una falsa liberación que simplemente fue un cambio de lugar de opresión, y que perpetuó y potenció el sistema y los valores dominantes: masculinidad, competencia, depredación, jerarquía. Nunca hubo ninguna revolución social, sino un continuismo con otra cara. Sí es compatible el trabajo y la crianza, pero para eso hay que transformar el sistema y no abducirnos a nosotras y abandonar a las criaturas.

11. Acuso a las revistas femeninas de fomentar modelos de mujeres descerebradas, consumistas, siliconadas, hipersexuales que cuando tienen hijos se convierten en madres virtuales que atienden por control remoto a sus criaturas a golpe de Visa y continúan con su estresante vida sin inmutarse ni un tacón.

12. Acuso al sistema educativo de precocidad, de tener planes obsoletos que no responden a las verdaderas necesidades de aprendizaje a través del juego y la libertad de expresión, de fomentar la sumisión y obediencia e impedir los procesos de pensamiento independiente y creativos que permiten encontrar el propio camino en la vida .

13. Acuso a toda la sociedad de ser adultocentrista y haber excluido a los bebés y niños de la vida diaria, de infravalorar la maternidad y crianza considerándolo una pérdida del talento de la mujer pero sí valorar a ésta como productora dentro del sistema económico (ni como reproductora ni como cuidadora).

14. Acuso al estado de Bienestar de haber secuestrado la vida de los bebés encerrándolos en guarderías tempranas que se convierten así en una especie de “orfanatos de día” bien decorados, mientras obliga a sus dos padres a trabajar lejos de casa para subsistir en un modelo de vida asfixiante, de haber pasado del concepto de “se necesita una aldea para criar un niño” a la soledad y el desamparo de 8 bebés por cuidadora, de tener unas políticas de conciliación familiar-laboral miserables, de ausencia de ayudas familiares decentes, y evidentemente de haber creado una sociedad del malestar en la que según la OMS en el 2020 la depresión será la segunda enfermedad.

15. Y por supuesto, acuso a las mujeres de no escuchar su corazón ni su instinto, de haber sacrificado a sus hijos para que el sistema los devore (porque ellas ya lo estaban), de acceder a la maternidad y parto con muy poca información y por tanto con una actitud de niñas dóciles que delegan su papel en los demás, de no luchar o exiliarse de este injusto modelo económico ni siquiera dentro del hogar, sino de dirigir la rabia y frustración (consciente o no) contra sus hijos, insensibilizándose ante su llanto y llamadas nocturnas, de obsesionarse por el adiestramiento y las normas (que en el fondo les ayudan a ellas a tener una estructura y orden y a desculpabilizarse de su abandono real), y de centrar todas sus fuerzas en aspectos externos al hogar.

Estos 15 agentes han hecho que llevemos varias décadas con una crianza impregnada del espíritu light de Herodes: subestimar la importancia de satisfacer plenamente los instintos y necesidades de la infancia, y han creado una sociedad DES-MADRADA, no amorosa, no segura de sí misma, no empática con los demás, que es la causa del estado actual de la Tierra.

Afortunadamente esta situación nunca ha sido 100% generalizada y siempre ha habido pediatras, neurólogos, ginecólogos, comadronas, psicólogos, revistas, colegios y madres y padres disidentes de la crianza oficial, que han sufrido muchas burlas, incomprensiones y zancadillas sociales, pero que han mantenido la luz encendida para todos los que venían detrás con los ojos abiertos.

Ese modelo de desapego nos ha obligado a estudiar e informarnos en profundidad (a veces más que muchos profesionales), nos han obligado a citar continuamente a la OMS, a husmear en los estudios antropológicos, a entender el efecto del cortisol y la alteración de la amígdala, a comparar diferentes culturas, a conocer las ayudas de maternidad del norte de Europa, etc. Pero nos han hecho fuertes.

Y por ello, ha llegado la hora de dejar de justificar la crianza mamífera como preferencia caprichosa personal, y de trasmitir que es la única salida posible para el planeta. Y podemos gritar con orgullo que las evidencias científicas, el instinto, la historia del mundo, el corazón y la Ética están de nuestro lado.

Estamos en un NUEVO PARADIGMA que es el de la maternidad consciente, vocacional y amorosa en total consonancia con otras transformaciones sociales: alimentación más sana, respeto y preocupación por el medio ambiente, auge de las medicinas naturales y alternativas, energías verdes, nuevas formas de espiritualidad, etc.

La pregunta ahora no es qué tipo de crianza eliges, sino en qué tipo de mundo quieres vivir: en el actual de niños y padres separados, dominio de la adrenalina y la frustración, o en un mundo de oxitocina, amor, fusiones emocionales y bienestar.

La Política tendrá que hacer sus deberes y subir el PIB de ayudas a familias del 1’1% actual (en España) a más del 2% que es el nivel europeo, aumentar la baja de maternidad, fomentar la creación de espacios familiares, grupos de maternidad y ayuda mutua en el cuidado para compensar el aislamiento y soledad de tantas familias en nuestra sociedad, etc.

Pero las que verdaderamente debemos cambiar el estado de cosas y la mentalidad social somos nosotras: las propias mujeres.

La mujer que gesta y trae al mundo un hijo también gesta de alguna manera la sociedad. En su embarazo, parto, lactancia prolongada y apego con su hijo se gesta la salud física, emocional del niño, su capacidad de amar, de relacionarse con el mundo, su respeto a la vida, su alegría de vivir y su dignidad. Esto es sencillamente: PODER, y, para evitar que lo tengamos, han hecho todo lo posible por desapegarnos de nuestros hijos, ya que los humanos criados de esta manera son sabios y no comulgan con un modelo de sociedad basado en tantas mentiras e injusticias.

La lactancia es el acto más subversivo contra la sociedad actual: es gratuita, crea hijos sanos y felices, colmándoles el estomago, el corazón, los chakras y el alma. En la lactancia hay una parte que todavía no nos han explicado y es la LACTANCIA CUÁNTICA, la unión entre el bebé y el Universo a través de la madre. La lactancia es la alquimia de la vida y es la transmisora del conocimiento ancestral de millones de mujeres a través de una cadena energética de amor. Por ello, hay que defenderla, normalizarla y apoyar su uso como medida prioritaria.

Ahora parece que somos pocos, como una insignificante ola en medio del océano, pero seremos millones, y esa ola se convertirá en un tsunami que cuando llegue a la costa arrasará el Sistema. Los nuevos tiempos nos acompañan.

Otro mundo es imprescindible y está al alcance de la mano con tan sólo tres requisitos: oxitocina, apego y conciencia.”

Revista Criar

Trancripcion en Paideia en familia

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Lactancia materna en Mongolia

Os traduzco este maravilloso texto. Gracias Jesusa Ricoy por el enlace, el original en drmomma.org

Hay en Mongolia un dicho muy utilizado que afirma que los mejores boxeadores toman leche materna durante al menos seis años, afirmación muy seria para un país en el que el boxeo es el deporte nacional. Me trasladé a Mongolia cuando mi primer hijo tenía cuatro meses y viví allí hasta que cumplió tres años.

Criar a mi hijo en aquellos primeros años en un lugar donde la actitud hacia la lactancia materna es tan radicalmente diferente de las costumbres que prevalecen en Norteamérica me abrió los ojos a una visión completamente diferente de cómo podría ser todo. Los mongoles no solamente prolongan la lactancia materna, sino que además lo hacen con más entusiasmo y menos inhibiciones que casi nadie de los que había conocido hasta entonces. En Mongolia, la leche materna no es sólo para bebés; no se trata sólo de nutrición y definitivamente no es un tema sobre el que se imponga la discreción. Es la madera de la que estaba hecho Genghis Khan.

Al igual que muchas madres primerizas, no había pensado demasiado sobre la lactancia antes de tener a mi bebé, pero minutos después de que mi hijo Calum saliera, se agarró a la teta y durantelos siguientes cuatro años no parecía nada dispuesto a soltarse. Tuve suerte, porque en muchos aspectos la lactancia nos resultó sencilla: ninguna grieta en el pezón, rara vez un pecho ingurgitado. Mentalmente las cosas no eran tan sencillas: a pesar de lo mucho que amaba a mi bebé y disfrutaba del vínculo que nos ofrecía la lactancia, en ocasiones resultaba insoportable. No estaba preparada para la magnitud de mi amor por él ni para la intensidad de su necesidad de mí en exclusiva y de mi leche. “No le permitas que te convierta en un chupete humano”, me advirtió una enfermera canadiense pocos días después del nacimiento de Calum, que mamaba a todas horas, pero yo repasaba todos los posibles motivos de su llanto (¿gases?, ¿pañal? ¿infraestimulación? ¿sobreeestimulación?) y por lo general acababa dándole teta de nuevo. Me preguntaba si hacía bien.

Entonces me trasladé de Canadá a Mongolia, donde mi marido llevaba a cabo unos estudios sobre vida salvaje. Allí los bebés están siempre envueltos en varias capas de gruesas mantas, atados con cuerda como un paquete que no quieres que se rompa en el correo. Cuando un paquete murmura, se le pone un pezón en la boca. No se les cambia muy a menudo y nunca se les hace eructar. No hay ni siquiera una manos en las que poner un sonajero. Por supuesto, no hay ratitos boca abajo. Los niños permanecen envueltos hasta al menos los tres meses, y cada vez que emiten un sonido, se les da de mamar.

Esto resultaba interesante. A los tres meses, los bebés canadienses ya tienen actividades sociales, incluso natación. Algunos aprenden a “calmarse solos”. Yo daba por sentado que había muchos motivos por los que un bebé podía llorar y que era mi trabajo averiguar la razón y darle la solución adecuada. Pero en Mongolia, aunque los bebés puedan llorar por muchos motivos, sólo hay una solución: leche materna. Dejé de darle vueltas e hice lo mismo.

En Canadá la lactancia materna aún está rodeada de cierto misticismo, pero en realidad no estamos demasiado acostumbrados a ella. La lactancia se realiza en casa, en grupos de lactancia, quizá en alguna cafetería: rara vez se ve en público y desde luego nosotros mismos no tenemos recuerdos conscientes de haber sido alimentados con pecho. A esta íntima actividad entre madre e hijo se la trata con secretismo y educadas miradas hacia otro lado, y se considera casi igual que las demostraciones públicas de intimidad en una pareja: no es tabú, pero sí que causan ligera incomodidad y son educadamente ignoradas. Cuando el silencioso y angelical recién nacido se convierte en un niño activo resuelto a comunicar a todo el mundo lo que está haciendo a cada momento, bueno, entonces esos ojos se apartan con mayor rapidez e intensidad, a veces con el ceño fruncido.

En Mongolia, dar el pecho en público, en lugar de relegarme a la sección de “sólo mamás”, me puso decididamente en el centro de atención. Su práctica universal de dar pecho en cualquier momento y lugar, así como la cercanía en la que la mayoría de los mongoles vive, implica que todos están acostumbrados a ver un pecho en acción. Les alegraba ver que hacía las cosas a su manera (que por supuesto era la manera correcta).

Cuando daba pecho en el parque, las abuelas me brindaban sus historias sobre cómo habían alimentado a sus doce hijos. Cuando daba pecho en el asiento trasero de los taxis, los conductores levantaban sus pulgares por el retrovisor y me aseguraban que Calum se convertiría en un gran boxeador. Cuando paseaba por el mercado acunando a mi hijo en mis brazos mientras mamaba, los comerciantes me hacían un sitio en su puestos y le decían al niño que se lo bebiera todo. En lugar de mirar a otro lado, la gente se inclinaba sobre Calum y le besaba la mejilla. Si se soltaba de la teta en respuesta a la atención recibida, dejando mi pecho chorreando y completamente expuesto, no pasaba nada. Nadie se quedaba mirando, nadie apartaba la vista: simplemente se reían y se limpiaban la leche de la nariz.

Desde que Calum tenía cuatro meses hasta los tres años, allá donde fuera, oía una y otra vez lo mismo: “La teta es lo mejor para tu bebé, lo mejor para ti” La aprobación constante me hacía sentir que hacía algo importante que interesaba a todos; exactamente la clase de aprobación pública que toda madre reciente necesita.

Para cuando Calum cumplió los dos años, yo ya había descubierto lo útil que podía ser la lactancia materna. Nada hace que un niño se duerma más rápido, alivia el aburrimiento de un largo viaje en coche, o calma una tormenta que se cierne, tan rápidamente como una poca leche calentita de mamá. Es la ayuda más útil para la madre perezosa, y yo creía que le daba todos los usos, pero los mongoles lo llevaban más lejos.

Durante los inviernos mongoles, pasaba muchas tardes en en el yurt de mi amiga Tsetsgee, huyendo del frío glacial de fuera. Fue instructivo comparar nuestras técnicas de crianza. Cuando estallaba una pelea por los juguetes entre nuestros hijos de dos años, mi primera reacción era restablecer la paz distrayendo a Calum con otro juguete al tiempo que le explicaba los principios de compartir las cosas, pero esto llevaba tiempo y una media de éxito de tan sólo un cincuenta por ciento, En el restante cincuenta por ciento de veces, cuando Calum no quería dar su brazo a torcer y su frustración aumentaba hasta el punto de ebullición, lo cogía y le acunaba en brazos para amamantarle.

Tsetsgee tenía una táctica diferente. Al primer murmullo de discordia, se levantaba la camisa y empezaba a menear sus pechos con entusiasmo, diciendo: “¡Ven aquí, cariño, mira lo que tiene mami para ti!” Su hijo apartaba la vista de los juguetes para mirar las dianas de sus pechos y siempre se iba hacia ellos.

¿Media de éxito? Cien por cien.

Para no ser menos, adopté la misma estrategia. Allí estábamos, dos madres agitando los pechos como strippers compitiendo por atraer a un cliente. Si los abuelos estaban por allí, se unían a la representación. Los pobres críos no sabían a dónde mirar: la tranquilizadora plenitud de los pechos de sus madres, los mustios pechos planos de la abuela con su larga experiencia, o el extraño montón de carne que el abuelo se agarraba en su envidia de pechos. Por mucho que lo intente, no puedo imaginarme una escena similar en una reunión de la Liga de la Leche.

En mis clases prenatales en un pequeño pueblo de Canadá, donde nació Calum, nos mostraron la lactancia materna con un vídeo de una madre sueca de aspecto especialmente atlético, que daba pecho a su niño pequeño mientras esquiaba. La clase se estremeció: “Claro que es genial para los bebés, pero cuando ya empiezan a hablar y a andar…?” Todas parecían de acuerdo. Yo me callé.

Me tocó a mí sorprenderme cuando una de mis amigas mongoles me dijo que había tomado leche materna hasta los nueve años de edad. Me quedé tan boquiabierta y estupefacta que al principio me lo tomé a broma. Viendo ahora que mi hijo se destetó justo después de cumplir los cuatro años, me avergüenza un poco mi inflexible incredulidad. Aunque nueve años sea bastante edad para tomar el pecho, incluso para los mongoles, no está fuera del rango.


Aunque no siempre era fácil hablar sobre conceptos como “destete voluntario” con mongoles debido a la barrara idiomática, dar pecho “a largo plazo” parecía ser la norma. Nunca conocí a nadie que diera pecho a dos niños, lo cual me sorprendió, aunque debido a que los intervalos entre hijos son bastante largos, la mayoría de los niños dejaban de mamar entre los dos y los cuatro años.

Según UNICEF, en 2005 el 82 por ciento de los niños de Mongolia seguían con lactancia materna entre los 12 y los 15 meses y el 65 por ciento seguían entre los 20 y los 23 meses. El último hijo parece que simplemente continúa, de ahí la niña de nueve años que tomaba pecho, y si la sabiduría popular no se equivoca, de ahí la fama de Mongolia en el boxeo.

Cuando a los tres años Calum seguía tomando pecho con el entusiasmo de un recién nacido y yo me preguntaba cómo surgiría el destete, sentí curiosidad sobre qué animaba a los niños mongoles a destetarse solos. Algunas madres me dijeron que su hijo simplemente perdió el interés. Otras dijeron que la presión de grupo tuvo que ver, (he oído a adolescentes mongoles burlarse de otros diciendo “¡Quieres los pechos de tu mami!” del mismo modo que se dice “¡Corre con tu mamá!”). Cada vez más a menudo, las obligaciones del trabajo obligan a destetar antes de lo habitual: los niños a menudo pasan el verano en el campo mientras que la madre se queda en la ciudad trabajando, y durante esta larga separación a la madre se le retira la leche. Mi amiga Buana, de veinte años, me contó su lactancia, digna de medalla de oro: “Me crié en un yurt lejos, en el campo. Mi madre siempre me decía que me la bebiera toda, que era buena para mí. Yo creía que todas los niños de nueve años lo hacían. Cuando fui al colegio, lo dejé.” Me miró con un brillo travieso en los ojos “ Pero aún me gusta beberla a veces”.

Destetarse me parecía un suceso bastante definido. Siempre esperé que, en algún momento, las tomas se reducirían y seguirían reduciéndose hasta que cesaran por completo. Se me retiraría la leche y ya está. Bar cerrado.

En Mongolia no sucede así. Hablando de lactancia con mi amiga Naraa, le pregunté cuándo su hija, entonces de seis años, se había destetado. “A los cuatro años” me contestó, “a mí me entristeció pero ella no quería tomar teta más”. Entonces Naraa me dijo que la semana anterior, cuando su hija había vuelto de una larga estancia en el campo con sus abuelos, quiso tomar teta. Naraa la complació “Me imagino que me había echado mucho de menos” explicó, “y fue bonito. Por supuesto, yo no tenía leche, pero no le importó”.

Pero si “destetar” significa no volver a beber leche materna, entonces los mongoles nunca se destetan del todo, y esto es lo que más me sorprendió de la lactancia en Mongolia. Si los pechos de una mujer están ingurgitados y su bebé no está cerca, irá sencillamente preguntando a sus familiares, de cualquier edad o sexo, si quieren beber. A menudo las mujeres se extraen una taza de leche para sus marido para darles un capricho, o dejan una poca en el frigorífico para que cualquiera pueda servirse.

Aunque todas hemos probado nuestra propia leche, le hemos dado a nuestras parejas para que la prueben, quizá hemos echado una poca al café en una emergencia ¿no?, no creo que que muchos de nosotras la hayamos bebido a menudo. Sin embargo a todo mongol al que he preguntado me ha dicho que le gusta le leche materna. El valor de la leche materna está tan reconocido, tan firmemente arraigado en su cultura, que no se considera como algo sólo para bebés. La leche materna se usa comúnmente de forma medicinal, se les da a los mayores como una cura para todo, se usa para tratar infecciones oculares así como (dicen) hacer más blanco el blanco de los ojos y más intenso el marrón del iris.

Pero sobre todo, creo que los mongoles beben leche materna porque les gusta el sabor. Una amiga mía occidental que se extraía leche en el trabajo y dejaba la botella en el frigorífico de la oficina se encontró un día la botella medio vacía. Ella se rió: “¡Sólo sospecharía de que mis compañeros se beban mi leche en Mongolia!”

Vivir en otra cultura siempre te obliga a re-evaluar la tuya. No sé cómo hubiera sido dar pecho a mi hijo en sus primeros años en Canadá. La avalancha de observaciones positivas que recibí en Mongolia, así como la aceptación sincera de dar el pecho en público simplemente me asombró, y me dio la libertad de criar a mi hijo de una manera que me parecía natural. Además de las pequeñas diferencias en nuestras costumbres de lactancia, los detalles de cuánto y cuándo, concluí que había una diferencia más grande en nuestros métodos de crianza.

En Norteamérica valoramos tanto la independencia que aparece en todo lo que hacemos. Sólo se habla de qué come tu bebé ahora, y a cuántas tomas has reducido. Incluso aunque no seas la que hace estas preguntas, es difícil escapar de su impacto. Además se venden tantas cosas para que tu hijo se entretenga solo y te necesite menos que el mensaje es claro. Sin embargo en Mongolia, la lactancia no se identifica con dependencia, y el destete no es una meta. Saben que sus hijos crecerán; de hecho, un niño mongol normal de cinco años es mucho más independiente que uno occidental. No hay prisa por destetar.

Probablemente lo más valioso de criar a mi hijo en Mongolia fue que me di cuenta de que hay un millón de maneras de hacer las cosas, y que yo podía elegir cualquiera de ellas. Durante la lactancia de mi hijo tuve varias dificultades, y tomé y deseché ideas y prácticas en mi intento de forjar mi propio estilo. Me alegro de haber amamantado a Calum tanto tiempo: fueron cuatro años al final. Creo que la lactancia fue lo mejor para mi hijo, y que tendrá una influencia duradera en su personalidad y en nuestra relación.

Y cuando gane la medalla de oro de boxeo en la Olimpiadas, espero que me lo agradezca.

Nota:
1. UNICEF Childinfo, “Monitoring the Situation of Children and Women: Infant and Young Child Feeding (2000-2007)” (January 2009): http://www.childinfo.orglbreastfeeding_countrydata.php


Ruth Kamnitzer vivió durante tres años en una tienda tradicional de tela en la campiña mongola mientras su marido,Steve, llevaba a cabo unos estudios sobre el gato de Pallas de Asia Central. Es licenciada en Conservación de la Biodiversidad y hoy en día vive en Bristol, Reino Unido, con Steve y Calum.

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Un parto feliz a la semana

Una mamá segura y positiva es una Mujer con mucho poder. Poder para crear un bebé a partir de la belleza. Poder para propiciar un nacimiento feliz, respetado.

Algunas de las cosas que te podrían gustar para encontrar ese optimismo, esa seguridad y ese alimento espiritual es ver o leer sobre partos estupendos, y también ver paisajes bellísimos, rodearte de seres que te amen y buscar paz y tranquilidad durante el embarazo.

¡Aunque cuidado! A veces puede ser contraproducente buscar una misma en internet, porque de vez en cuando sale cada cosa horrible incluso bajo etiquetas equívocas como “parto natural”… esta expresión se usa para muchas cosas, hay gente que con que sea parto vaginal ya lo llama “natural”. ¡Pero para eso estamos aquí!

Mi receta es: una historia de parto FELIZ a la semana. A continuación te dejo unos cuantos…

Muchos de estos vídeos los he encontrado a través de las páginas de facebook que recomiendo, otros navegando por blogs preciosos que enlazo en alguna de las secciones de Úteros de guerrilla; otros, buscando al tuntún… ¡A todas las que los habéis compartido originalmente, gracias!

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Ejercicios menstruales

Extraídos de “Luna Roja. Los dones del ciclo menstrual” de Miranda Gray.

Ejercicio 1. Escúchate para comprenderte.

Para conocer tu ciclo y el modo en que te afecta, puedes hacer un pequeño diario. ¡Ah, imposible, no tengo tiempo! Bueno, son apenas cinco minutos diarios, justo antes de dormir, durante los cuales te puedes conceder el regalo más difícil de encontrar hoy en día: tiempo para expresarte y escucharte libremente.

Coge una pequeña agenda y anota cada día:

Fecha. Día del ciclo. Fase lunar (basta con que te fijes en qué día es luna llena, nueva, cuarto creciente o cuarto menguante). Sentimientos (¿feliz, triste, en paz, activa, sociable, retraída, intuitiva, sensible, irritable? ¿te apetecen ciertas actividades o prendas de vestir?) Sexualmente, (¿estás cariñosa, espiritual, exigente, erótica, sexy, vacía…?) Salud (¿tienes molestias de cualquier tipo, estás estresada, tienes ganas de ciertos alimentos?) Sueños (se evaporan con facilidad al despertar, así que anótalos antes de levantarte, sin apenas abrir los ojos, sin cambiar de posición en la cama).

Observarás que existe un ritmo interior, que todo se repite, tu sueños se intensifican en ciertos días, que tus cambios tienen una lógica, y el mero hecho de saberlo te hará sentirte mucho, mucho más segura de tí misma.

Ejercicio 2. Establecer un vínculo consciente con tu útero.

“Al reconocer que la mente está unida al útero y que cada uno reacciona ante los cambios que se producen en el otro, el nexo se transforma en una herramienta por medio de la cual puedes aceptar e integrar a tu vida ciertos síntomas como el ciclo irregular, los dolores durante los días del período o la tensión premenstrual. Practica este ejercicio en cualquier momento, no es necesario que lo hagas siempre en una habitación tranquila.

Cierra los ojos y relaja el cuerpo. Mientras espiras imagina que todas las tensiones y preocupaciones de la vida cotidiana salen de tu interior y caen sobre la tierra. Deja que tu mente recorra tu cuerpo, parte por parte, tomando conciencia de la totalidad. Ahora concéntrate en tu útero: las trompas de Falopio se encuentran a cada lado y los ovarios en los extremos. Céntrate en uno de los ovarios y luego en el otro. Tal vez comiences a sentir más calor o tensión en esa zona.  Ahora visualiza cómo el útero aumenta de tamaño hasta abarcar todo tu cuerpo. Siente cómo las trompas de Falopio se extienden desde tus hombros y visualiza tus brazos, que se abren como ramas y están cargados de huevos cual si fuesen frutos en tus manos.  Deja que la energía creativa de tu útero emerja desde tu interior, circule pro tus brazos y llegue hasta tus dedos hasta hacerlos hormiguear. Asimila completamente la imagen de tu útero.

Poco a poco baja los brazos y deja que tu útero vuelva a su tamaño normal. Reconoce mentalmente su presencia y luego toma conciencia del resto de tu cuerpo. Por último abre los ojos y respira profundamente.

Después de este ejercicio es probable que te sientas muy serena o que sientas la necesidad de crear algo con el fin de utilizar al energía que ha surgido. ¡Adelante!

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Cuentos de hadas, mujeres completas

Elvira Lindo “Mi vida, en dos patadas”

Yo era esa niña que jugaba con muñecas. Esa niña que, en la época remota en que los niños podíamos salir solos a los parques, se bajaba a la plaza paseando a su bebé de plástico en su cochecito de plástico. Yo era esa niña que preparaba comiditas con tierra, la niña que hablaba a su muñeco, le bañaba, le cortaba el pelo y le pedía a sus tías que le hicieran jerséis para el invierno. Yo era la niña que cuando veía a su madre arreglarse le pedía que le pintara los labios, que le pusiera un poquito de perfume detrás de las orejas y que le robaba los zapatos de tacón para disfrutar del sonido maravilloso de los tacones. Esa delicadeza estética y maternal no era cortapisa, queridos amigos, para que fuera la más burra entre las niñas que en el mundo ha habido jugando al churro-mediamanga-mangaentera, un juego tan bestia como el fútbol americano pero sin casco. Yo era esa niña que, con dos costras permanentes en las rodillas, llegaba a casa derrotada de los juegos callejeros, pero como si tuviera una conciencia temprana de que la época del juego se esfuma, no perdía el tiempo: sentaba a mis cinco muñecos en filas como si estuvieran en la escuela y les daba clase. A una de las muñecas le ponía el nombre de una chula de mi colegio y la tenía castigada todo el tiempo contra la pared. Qué placer sentía yo, tan dulce en la vida real, al vengarme de quien tanto me hacía sufrir a mí con sus burlas. Yo era esa niña que leía mucho. Aunque antes de saber leer ya sabía lo que era la literatura gracias a mis tías, que me contaron muchos cuentos. Los clásicos, Garbancito, El enano saltarín, CaperucitaCenicienta. Aprender a leer fue para mí descubrir el mecanismo por el cual uno escucha un cuento cuantas veces quiera. A los doce años ya tenía pretensiones de adulta y empecé a leer las novelas de mayores. Me interesaban, sobre todo, los argumentos en los que se entrelazaran azarosamente las vidas humanas y, por supuesto, aquellos en los que al final venciera el amor. Cuidado, esto que algunos pudieran considerar cursi no estaba reñido con que empezara a encontrar abusivo eso de que fuéramos siempre las chicas las que limpiáramos la cocina. Como niña inteligente que era, sabía muy bien distinguir entre el mundo de la ficción y el mundo real, y el hecho de que en muchas novelas las heroínas buscaran la felicidad a través del casamiento no había convertido eso en el objetivo de mi vida. En mi adolescencia me hice joven revolucionaria y me propuse leer algunos ensayos de pedagogía, sexualidad, psicología. Como resultado de estas lecturas llegué a la conclusión de que había sido una niña antigua y masacrada por la cultura reaccionaria. Una niña de vergüenza ajena. Según el retrato robot de estos estremecedores ensayos, la niña inteligente era la que optaba por los juegos de acción, prefería jugar con automóviles en vez de con muñecas, no quería ser princesa y se masturbaba desde que tenía uso de razón porque de lo inteligente que era antes de saber dónde estaba Leningrado esa niña ya se tenía localizado el clítoris. Yo hubiera seguido jugando con muñecas hasta tener un niño real entre mis brazos, pero ni por asomo deseaba ser una joven carca. Por fortuna, fui madre jovencísima y, aunque era la época en que se decía que el instinto maternal era una construcción cultural impuesta, yo vivía en secreto mi instinto, mi brutal instinto, era como la loba con su cachorro. Cuando llegó el momento de leerle a la criatura cuentos yo ya me estaba librando, por fortuna, de esa idea de que todo juego y todo cuento han de ser pedagógicos y cumplir estrictas reglas morales. Al niño le gustaban monstruos espantosos, pero la mejor manera de tenerlo encandilado era contarle un cuento clásico. Dada mi experiencia como madre primero y como escritora de cuentos después, me gustaría, en algún momento, ser escuchada por quienes creen que para cambiar la realidad tienen que emplear las tijeras de podar en la literatura infantil. ¿Por qué hay que tener menos respeto a la Cenicienta que a las novelas de Jane Austen, que al fin y al cabo tratan de lo mismo, de mujeres que luchan por salir de una vida miserable gracias al amor y al matrimonio? Los que hayan leído la Cenicienta a un niño se darán cuenta de que el crío no se pone de lado del príncipe por el hecho de ser un varón; el niño, como cualquier lector, se identifica con la protagonista, con la Cenicienta. Igual que las niñas se identifican con el superhéroe. Los niños van siempre con el protagonista, sea del género que sea. Por Dios. Es de cajón. Los cuentos clásicos están hechos de acero, han soportado el paso del tiempo, adiestran al niño en las emociones puras: el amor, el abandono, la pena, el ansia de superación y el triunfo del inteligente contra el bruto. ¿Qué tendrá que ver eso con la violencia de género o la perpetuación de los roles? Siendo autora de cuentos he sufrido muchas veces la falta de respeto que se le tiene a la literatura infantil, pero ya esto de querer meter cuchara en los cuentos clásicos me parece, sobre todo, trasnochado. Añadiría algo más: tengan un poco más de respeto por los juegos de niñas. Que jugar a casitas, a mamás o leer historias de amor no nos hace ni tontas, ni putas, ni sumisas. ¡Sumisa yo!

Publicado en El País 18/04/2010

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